poesía abalorios

ABALORIOS

OXYMORÓN OXYMORÓN Esta cuaresma en cuarentena
despierta dimensiones inexploradas. 

Hasta lo sencillo que se escribe
se vuelve plegaria o canto,
sin releerlos rebrotan los versos 
como irupé en el estero
y las flores del campo.

El pensamiento se va aclarando
se toma consciencia que la cárcel 
era allá afuera en medio del ruido
y que cuatro paredes le conceden
la libertad siempre soñada al ser.

¿será la meta volver al bullicio 
o habrá desprendimiento sano?

Hoy somos únicos al fin
en contacto intocable
con la mayoría;
en comunión,
apenas con una.
AMORFINI AMORFINI ...acá te presento a Alessandra Amoroso, tiene un apellido con casi tanto estilo como el tuyo, la letra está bárbara, dice que le da fastidio que el sol lo tiene escondido alguien que está al otro lado del mundo, para mi que no miente, vos con Las Palmas, te llevaste el sol a remolque, acá es de noche ahora, abrazos...

en ésta, tu partida final
a toda costa tu alma
quiero encontrar entre
la simple loza de un bazar
NIÑAS HOY NIÑAS HOY dulce niñez que
el río para nosotras
ha de guardar

la mariposa
y esa libélula
salen volando
LÍMPIDAS LÍMPIDAS ¡Qué mejor día que hoy
para hacer andar el lavarropas,
ponerle quitamanchas a cinco
servilletas adamascadas,
blanquear una prenda olvidada
o para un vano intento de
remover el lacre naranja al puño
de esa camisa de bambula,
señal de un amor que -si se
queda- lo atestigua! Último
domingo de una década.
VARIANZA VARIANZA Suelo acordarme de mis sueños matutinos, solamente.
Pero anoche, apenas había conciliado el sueño, soñé que venías hacia mi en silencio, como transportada por el aire.

Era como sobre un promontorio a la intemperie, por encima de un enorme puente colgante. Aguas abajo, un joven de melena rasta iba en su bote a pala, no queríamos que nos viera.

Estaba fresco y vos de babydoll verdemar, me resultaba inverosímil sabiendo que sos un tanto friolenta. Quería ofrecerte mi saquito de hilo salmón, pero no lo llevaba conmigo.

Nos alejamos por un prado, el relieve se iba poniendo escarpado como en un paraje bretón. Bajamos por una escalinata de piedra que parecía haber sido fraguada por un gigante.

Nos sentamos en una roca que hacía de banco, a resguardo del viento, a la resolana. Me desperté un instante, sonriente, y seguí durmiendo hasta el amanecer, serena.
PENUMBRA PENUMBRA hebras guardadas
por los ojos del tiempo
nos acobijan
ANTEAYER ANTEAYER repasando conceptos
entre un mate y otro
en tiempos de examen

chicharras irrumpen
la siesta, corren las horas
que dan paso a los años

hacen cruzar horizontes
para acercar hemisferios de
un inesperado reencuentro
CORTÁZAR CORTÁZAR llevaba versos tatuados en la
memoria

dio a luz cronopios que siguen
metiéndose en los recovecos
de mi mente
TRIBUTOS TRIBUTOS La mirada se aquieta al ver
cómo, subrepticiamente,
el Iguazú va serpenteando
por el macizo Do Sul.

Inesperadamente, el calmo
lecho se desploma y se oye
un bramar como salido de
la garganta de un diablo.

Empero, este no es su final,
apaciguado ya, se presenta
ante una corte tripartita y
coincide con un rey fluvial.

El Paraná, brazo litoral
que a veces se embravece
ante los Bajos del Temor
con su caudal.

También le da brillo al Plata
que muy ingrato le responde
con sardinas varadas tras
una inminente sudestada.

El río es como la vida,
tiene orillas que protegen,
otras que separan,
su cauce une o aleja.
LUKEWARM LUKEWARM Tasselled by tea fields
in greeneries puffed,
worshipping the volcano,
Lembang;
in the midst of Libur Fitri,
visitors seem unaware
of nature’s fabric.

Amid thermal springs;
gatherings settle down
uncomfortably dressed,
a fellow smokes a kretek,
unable to reconcile the
scene with a health resort,
a casual westerner.

In soaking wet attires,
veils, and t-shirts; people
take therapeutic baths
that alleviate the limbs
but promise no eden;
there is only a signboard
that might lead to Macondo.

A camouflage of
camphor oil, eucalyptus,
mint, and chloroform recalling
a home-loving cold remedy
against a so-called flu
stresses the malady
making it worse.

After a tiresome quest
through a prefab maze
by way of thematic park,
a forlorn hotel and its baths
with steamy waters
to soften the skin,
at last!

Raindrops at sunset
change into tin soldiers
as they kiss the pools,
other droplets take after
chess pawns popping up
from the water’s surface
like jack-in-the-boxes.

A cloudburst down the roof
turns into a wholesome distillate,
while standing underneath
sulphur is washed away,
no need to shower,
the bodies, plain
the masseur, redundant.
MORDISCO MORDISCO el mar muerde la
arena, mil meduzas
varadas al sol















Magda Zwang